jueves, 25 de agosto de 2016

Artículo "La percepción de la tecnología en #StarTrek" @ElCinefilCat

Algunos amigos me han pedido la traducción al castellano del primer artículo que escribí como estreno de mi sección en la revista ElCinefil.cat, lo escribí en diciembre pero se publicó en abril de 2016 con el lanzamiento de la revista. El primer artículo quería que fuera especial y qué mejor que empezar con un artículo relacionado con Star Trek. 

Con motivo del estreno de la nueva película el artículo se ha vuelto a compartir en las redes sociales, así que aprovecho para poner a continuación la traducción al castellano para facilitar su difusión, podéis ver el artículo original en catalán aquí:

Si queréis leer el resto de artículos de mi sección en la revista tenéis todos los links en el siguiente enlace:

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La percepción de la tecnología en Star Trek

Jordi Ojeda

La ficción en sus diferentes formas de expresión es un instrumento fundamental para la divulgación de la ciencia y la tecnología. Uno de los títulos que contribuyó a fomentar vocaciones científicas entre los jóvenes fue sin duda la serie Star Trek, creada por Gene Roddenberry. Este año se celebra el cincuenta aniversario de la emisión de su primer episodio el 8 de septiembre de 1966 en la NBC, en una década marcada por la carrera espacial iniciada con las victorias soviéticas con el satélite Sputnik en 1957 (¿alguien recuerda el nombre del satélite americano que hizo lo mismo meses después?), y con el viaje al espacio de Yuri Gagarin en 1961, una década que terminó con la pisada en la Luna de Neil A. Armstrong el 21 de julio de 1969.

En este contexto de bombardeo de noticias de la NASA sobre viajes al espacio en una apuesta decidida del presidente Kennedy para recuperar el liderazgo tecnológico respecto a la Unión Soviética, Roddenberry defendió un nuevo proyecto para la televisión inspirándose en las películas del oeste empleando el patrón aventurero de los exploradores aplicado, en este caso, al descubrimiento de nuevos planetas, y, por tanto, de nuevas civilizaciones. Con una imagen más glamurosa que la que llegaba de los ingenios reales, en el universo de Star Trek la tecnología se convertía en clave para justificar un futuro perfecto, sin dolor, sin avaricia, sin guerras, sin hambre, sin analfabetos, sin conflictos internacionales y sin diferencias interraciales.

Para los creadores de la serie fue todo un reto mostrar de forma visual como sería la tecnología del siglo XXIII, y lo consiguieron gracias, entre otros, al teletransporte (en realidad fue la solución a la necesidad de encontrar un transporte barato para la producción y rápido para el guion: se facilitaban los pequeños desplazamientos de la tripulación y la continuidad de la narración), el motor de curvatura que permitía viajar a una velocidad por encima de la de la luz (y así, de nuevo, acortar los viajes), y al tricorder, un dispositivo de escaneo que obtenía información del entorno, especialmente de los seres vivos cuando era necesario identificarlos o diagnosticarlos. Pero lo que realmente atrajo la atención del espectador fue una tecnología más casera, más cercana a su cotidianidad, como es la apertura automática de puertas, la comunicación a distancia con los móviles o la máquina automática expendedora de comidas, por ejemplo.

Es bien conocido que el considerado padre de la telefonía móvil, Martin Cooper, ingeniero de Motorola y autor de la primera llamada realizada con un móvil el 3 de abril de 1973, se inspiró en la serie para centrar su investigación en conseguir el mismo dispositivo que le había impresionado en la pantalla. La serie también revolucionó el diseño de los quirófanos, las habitaciones de los pacientes de un hospital y fomentó el diseño de utensilios que aspiraban a convertirse en una especie de tricorders reales. Pero donde más se puede visualizar la influencia de la serie es en la propia NASA, donde incluso, en un claro homenaje, bautizaron con el nombre de Enterprise el primer transbordador espacial en 1977.

Cuando en 1987 se pone en marcha una nueva serie de televisión, Star Trek: The Next Generation, los creadores de la serie se enfrentan a un nuevo reto aún mayor que el de la serie original: ¿cómo visualizar los avances tecnológicos para sorprender a la sociedad de finales de los ochenta? La percepción de la tecnología ha evolucionado, es más difícil impresionar al espectador y es más difícil ser original visualizando ingenios del futuro. El golpe de efecto lo lograron con la incorporación de un miembro de la tripulación que en realidad era un androide, fusionando el perfil sin emociones de un vulcaniano con el de una inteligencia artificial, lo cual favorecía todo un retahíla de posibilidades argumentales alrededor de la existencia de Data, interpretado por el mítico Brent Spiner.

Roddenberry muere en 1991 después de cuatro temporadas de la nueva serie (acabarían siendo siete temporadas en total y cuatro películas en el cine a posteriori). Los creadores de la serie deciden alinearse con la sociedad del momento, una década donde será habitual hablar de forma negativa de la tecnología (¿recuerdan el cataclismo que provocaría el efecto 2000 en los ordenadores?). Esta psicosis de fin del mundo seguro que influyó a que se cambiara el mensaje optimista de la serie gracias en parte a la tecnología, y que ésta se convirtiera de nuevo en un misterio, esta vez, en forma de amenaza: llegan los borg .

Los humanos se fusionan con la tecnología. Despojados de su individualidad, los borg formaban parte de una red conectada controlada telepáticamente por una misteriosa reina, representando la parte oscura de la tecnología. En realidad no es más que el ejemplo de lo que pasaría si la tecnología cayera en las manos equivocadas y se utilizara en realidad para deshumanizar. Todo un presagio de lo que se puede convertir nuestras vidas ahora que poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos convirtiendo en ciborgs (¿qué hacéis cuando se os olvida el móvil en casa?).

Ah, pero si tuviera que escoger un gran hallazgo en Star Trek, sin duda me quedaría con el episodio Plato’s Stepchildren, el décimo de la tercera temporada de la serie original emitido el 22 de noviembre de 1968. Me quedo con el Capitán Kirk y la Teniente Uhura en la escena donde se dieron el primer beso interracial de la televisión. Una verdadera revolución para la ciencia... la ciencia sociológica, claro.


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