martes, 20 de agosto de 2013

Artículo "Faros que seducen en forma de tebeos" (versión castellana)

Recupero un artículo publicado en el mes de marzo de 2013 con motivo de la falla sobre tebeos que guionizó Antonio Busquets. El libro "Tro d'Avís 2013" de la falla de la Plaça de la Malva d'Alzira (por cierto, una magnífica edición de 420 páginas), contiene una sección coordinada por el mismo Antonio con el nombre genérico "¿Porqué me gustan los tebeos?", donde firman diferentes artículos los divulgadores Agustín Riera, Antoni Guiral, Carlos Ortega (KOP), Manuel Barrero, Miguel Angel Plana, Viky Rodríguez, Jaume Vaquer, Ricardo Vigueras, Antonio Busquets  y yo mismo.

Aquí tenéis un àlbum en facebook con las imágenes del libro publicado, editado en valenciano. A continuación el texto en castellano:


Faros que seducen en forma de tebeos
Jordi Ojeda


En el curso 1996-1997 empecé sin saberlo una actividad que se ha llegado a convertir en una especialidad fundamental en mi carrera profesional: la de divulgador. Con una formación académica técnica y generalista, y trabajando durante muchos años en un centro tecnológico  dedicándome a dirigir un departamento  de formación permanente para profesionales, con estos antecedentes acabar dedicándome a divulgar la ciencia y la tecnología parecería un desenlace esperado. La particularidad consiste en el medio pedagógico utilizado: los cómics.

Poder combinar una afición personal (la de la lectura en general y la de la historieta en particular) con mi actividad laboral ha sido muy gratificante. He podido aplicar una habilidad de comunicación y de organización, desarrollada durante muchos años en el sector universitario y empresarial, a la realización de actividades culturales dirigidas a un público generalista, siempre divulgando la ciencia y la tecnología con la historieta como instrumento pedagógico. He podido dirigirme en muchas ocasiones directamente a un público infantil y juvenil empleando en el discurso a personajes reconocibles y próximos a sus aficiones, y con la posibilidad de poder llegar a potenciar vocaciones científicas y tecnológicas en un momento clave de sus vidas, donde deben tomar decisiones de elección de asignaturas o especialidades en los estudios.

Que los cómics pueden contribuir a potenciar vocaciones ya lo sabía el gobierno de los Estados Unidos a principios de los años sesenta. El profesor James Kakalios  anunciaba en 2005 en su libro “The physics of superheroes “ (“La física de los superhéroes”, publicado en 2009 en castellano por la editorial Robin Book), que el gobierno de su país había aconsejado a las diferentes editoriales de cómics que introdujeran motivos científicos y tecnológicos en sus páginas e historias para fomentar vocaciones entre los jóvenes lectores, con el objetivo de potenciar la formación de ingenieros y científicos en un contexto de guerra fría con el bloque soviético. Entretenimiento, cultura y estudios utilizados para mejorar la capacitación y el posicionamiento de un país y gracias, en parte, a la lectura de cómics… y al parecer no les ha ido nada mal en estas últimas décadas.

Un ejemplo destacable de los que mejor supieron desarrollar esa idea fue sin duda alguna la editorial Marvel, no solo por el interés por justificar el origen científico de los poderes o por la tecnología implicada en los trajes, artefactos y vehículos, sino por algo mucho más contundente: el científico o tecnólogo pasaba a ser el protagonista de la historia o, incluso, el líder del grupo y la tecnología se convierte en un elemento clave del desenlace de la narración.

Pertenezco a una generación (nací en Barcelona en 1966) que por diferentes motivos que ahora no vienen al caso, pasamos de ser grandes lectores de historietas cuando éramos pequeños (como prueban las ventas de diferentes colecciones en los años setenta) a grandes “desertores” de ese hábito de esos mismos lectores unos años después, a finales de los ochenta y noventa. Este cambio sociológico creo que ha sido determinante para que haya tenido que dedicar una gran parte de mi tiempo a intentar salvar las barreras invisibles que me he ido encontrando cuando en mis propuestas de divulgación aparece la palabra tebeo o cómic, como si existiera una necesidad continua de demostrar los beneficios pedagógicos de este tipo de lecturas a una generación (la mía y las de más edad) que en su juventud abandonaron las historietas y aún hoy día las continúan asociando a un tipo de entretenimiento muy infantil.

Esas barreras existen en la sociedad a nivel colectivo, y también a nivel individual, y es que no es tan fácil volver a recuperar el hábito de la lectura o un vacío de muchos años de desinterés. La lectura de un cómic es una lectura compleja, que obliga al lector a un esfuerzo de comprensión, asociando imágenes con texto, personajes con tramas, escenarios con diálogos. Un recurso estilístico habitual en la literatura como es la figura de la elipsis, se convierte en una característica exigente en el arte de la historieta, necesitada de omitir constantemente una parte de la acción pero sin perder el sentido del relato (el dibujo evoca algo que ha pasado o que pasará a continuación), es decir, entre viñeta y viñeta transcurre un tiempo y una o varias acciones.

El “tratamiento” a nivel individual para recuperar el hábito de la lectura de cómics es sencillo: con la práctica se puede desarrollar de nuevo la habilidad. El tratamiento a nivel colectivo es más complejo, en parte porque todavía existen muchos estereotipos sesgados y negativos que los propios medios de comunicación se esfuerzan en perpetuar. Siempre he pensado que mi actividad de divulgador era una modesta contribución a esa normalización de la historieta y que no cejaría en reivindicar los usos pedagógicos de los cómics.

Y es que está demostrado que la lectura de cómics fomenta el desarrollo de las capacidades cognitivas y creativas, aumentando la capacidad de síntesis y de abstracción, de asociación de ideas y de conceptos. Todos nosotros somos el resultado de un aprendizaje continuo que se desarrolla a través de la familia, los amigos, la escuela, la sociedad y nuestras circunstancias. Ese aprendizaje va definiendo nuestro carácter y nuestra personalidad. De todas esas experiencias, una de las más íntimas y más profundas es sin duda alguna la lectura. La lectura de libros, cuentos, tebeos o cómics, se convierte en un instrumento sosegado y completo para el trasvase del saber y del sentir. Sin esas lecturas, sencillamente, seríamos diferentes.

Esta contribución del cómic en el desarrollo de nuestra personalidad se suma al valor intrínseco pedagógico de la lectura: ¿se puede estudiar historia con Corto Maltes? ¿y geografía con Astérix? Deberemos tener presente que cuando les digamos a nuestros hijos que dejen de leer tebeos y se pongan a estudiar, es posible que ya lo estén haciendo. Es más, probablemente ese hábito les hará desarrollar una inquietud intelectual por otras disciplinas artísticas, como la lectura, el cine o la música, desarrollando una cultura personal que he podido comprobar en autores y aficionados, y que está a las antípodas de los estereotipos que se asocian a este colectivo. Esa aproximación y ese estimulo constituyen un excelente recurso y vehículo para el desarrollo del pensamiento creativo, la sensibilidad artística y el sentido crítico del lector, todas ellas competencias esenciales en la sociedad en la que vivimos y que pueden a su vez generar una fuente de riqueza personal y colectiva.

Los grandes proyectos de divulgación que he podido desarrollar en los últimos años han explotado al máximo el recurso pedagógico del uso de las viñetas y páginas de diferentes autores y personajes para divulgar conceptos abstractos, explicar temas concretos o como atracción visual para profundizar en diferentes especialidades. Con esta base he podido realizar numerosas actividades para públicos generalistas relacionados con la contribución de los puertos marítimos al desarrollo de los ciudades, la evolución de los autómatas del siglo XVIII a los androides del siglo XXI, la inteligencia artificial y los robots de servicio o mostrar los principios de la física utilizando las viñetas de personajes tan conocidos como Superman o el mismo Spider-Man. 

El ciclo de lecturas “Cómic, ciencia y tecnología” que puse en marcha a principios de 2010 ha sido nominado finalista en el concurso internacional Ciencia en Acción en octubre de 2012, en la modalidad de Valores en la ingeniería. Aposté en su momento por un modelo de ciclo de lectura innovador, donde la sesión trataría más sobre el tema y no sobre la obra en cuestión, potenciando el uso pedagógico del cómic como obra recomendada. En este caso, la modalidad en la que compite el ciclo de lecturas es del todo apropiado en el caso del cómic: los valores. Si los “valores” son el conjunto de pautas que la sociedad establece para las personas en sus relaciones sociales, los cómics son excelentes instrumentos de transmisión de valores. Debido a que los jóvenes son bastante concretos en su visión del mundo, es difícil enseñarles conceptos tan abstractos; es importante comprender que es recomendable ser enseñados en vez de simplemente hablar de ellos, es decir, aunque puedan definir el valor en sí, pueden no tener las habilidades necesarias para ponerlo en práctica. La historieta se convierte en un aliado muy útil en el proceso de interiorización de los valores. Y si funciona en los jóvenes, ¿por qué no puede funcionar en los adultos?

Las posibilidades de comunicación que ofrece hoy en día internet ha permitido una difusión notable del ciclo de lecturas, con más de 5.000 descargas de ocho conferencias que suman más de quince horas de video. El interés por este tipo de iniciativas ha quedado reflejado también por la difusión en numerosas páginas de internet o por los centenares de conexiones en directo para seguir por ejemplo una charla utilizando personajes de superhéroes como ocurrió en la semana de la ciencia en noviembre de 2011. Parece que sí, que la ciencia puede ser divertida…

El proyecto de divulgación “Cómic, Ciencia y Tecnología” ha ido evolucionando en estos últimos tres lustros, involucrando a más entidades, diversificando las actividades (exposiciones, conferencias, mesas redondas, jornadas, artículos, libros, etc.), facilitando la difusión con las redes sociales y apostando por la difusión del conocimiento con los libros y artículos pero sobretodo con los más de cuarenta vídeos accesibles de forma gratuita en el blog del proyecto (http://comiccienciatecnologia.blogspot.com.es/).

Si el objetivo y el discurso se ha ido adaptando y mejorando, lo que no ha cambiado es la génesis de la primera exposición que realicé, que tenía el sugerente título: “¿Ciencia ficción o tecnologías del futuro? La tecnología en las historietas de ciencia ficción de los años cincuenta”. La exposición, realizada conjuntamente con el profesor Francesc Solé Parellada (catedrático de economía y gran coleccionista de cómics), tenía el objetivo de mostrar la contribución de la historieta en anticipar la tecnología del futuro (los coleccionables de hace más de cincuenta años se referían habitualmente al principio del siglo XXI), mostrando no solo funcionalidades sino también sensaciones, preparándonos estéticamente y operativamente para un futuro tecnológico y social que surgía de la imaginación de los diferentes artistas.

Esa anticipación tecnológica mostrada en las historietas (también en la literatura de ciencia ficción o en el cine fantástico), en cierta manera nos ha preparado  y capacitado a la vez que entretenía y contribuía a la formación de nuestro carácter y personalidad, guiándonos de forma similar a como lo han hecho durante siglos los faros a los navegantes. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, al buscar la definición de faro, encontramos la siguiente cuarta acepción: “Aquello que da luz en un asunto, lo que sirve de guía a la inteligencia o a la conducta”. Pues sí, parece que algunos privilegiados hemos tenido un faro guiándonos que nos ha seducido adoptando la forma… de un tebeo.
Jordi Ojeda es doctor ingeniero industrial. Desde 1996 dirige el proyecto de divulgación “Cómic, ciencia y tecnología” realizando exposiciones, conferencias y libros utilizando los cómics  como instrumento pedagógico para divulgar la ciencia y la tecnología. En 2012 ha sido el comisario de la exposición “Robots en su Tinta”.


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