lunes, 28 de junio de 2010

Artículo 44 publicado el lunes 14 de junio de 2010 en el Diari d'Andorra

Aquí el pdf del artículo en catalán.

A continuación la traducción al castellano:

El adiós de un visionario
El pasado mayo moría en Florida Frank Frazetta, considerado el maestro del arte fantástico
Jordi Ojeda

La desaparición de Frank Frazetta el 10 de mayo de 2010 a la edad de ochenta y dos años supone la pérdida del considerado como el maestro del arte fantástico. Frazetta es conocido como uno de los grandes ilustradores americanos (nació en Brooklyn en 1928), especializado como portadista y cartelista, pero con una prolífica obra pictórica también en otros ámbitos de expresión.

Y es que se puede hablar del autor como de un visionario, de un adelantado a su tiempo. Sus imágenes de las décadas de los cincuenta y sesenta son de una gran percepción de modernidad, a pesar incluso que representen escenas de guerreros bárbaros de la antigüedad. Los guerreros musculosos y contundentes y las figuras femeninas ligeras de ropa fueron uno de los recursos que lo popularizaron, con una elegancia admirada hasta nuestros días y a la vez con una tensión dramática que denotaba la acción de una secuencia plasmada en un instante como si de un fotograma de una película se tratara.

Frazetta comenzó su trayectoria profesional como dibujante de cómics de género (western, fantasía, ciencia ficción), e incluso trabajó en una época como animador de Disney. En su regreso al cómic participó en diferentes colecciones, y fueron las portadas de Ghost Rider las que le dieron el éxito que le ayudaría a dibujar su propio cómic Thunder. Después de ocho años a la sombra de Al Capp, trabajando en Li’l Abner, inicia una nueva carrera que le llevaría a su última historieta dibujada a mediados de los sesenta y que la pudimos comentar hace poco con motivo de la edición de Planeta de Agostini de los primeros números originales de la revista Creepy. Es en esta revista donde publica portadas que han pasado a la historia por su fuerza visual, de instantes terroríficos y personajes temidos.

De hecho son numerosos los personajes emblemáticos que cambiaron para siempre después de pasar por sus manos, asociando la estética del personaje en la imaginada por Frazetta: Buck Rogers, Tarzán o Vampirella son una buena muestra. Pero sin duda el personaje al que siempre se le asociará a la estética creada por Frazetta es Conan, el cimerio creado por Robert E. Howard, impregnado por siempre de una expresividad brutal y poderosa.

En el ámbito del cine dejó su imprenta en carteles de películas bastante conocidas como "¿Qué tal Pussycat?" (1965), "El baile de los vampiros" (1967) de Roman Polanski, "Míos, tuyos, nuestros" (1967) o "Ruta suicida" (1977) de Clint Eastwood, entre otros. A principios de los ochenta aceptó la propuesta de Ralph Bakshi (director de películas de animación míticas como "El señor de los anillos" o "Fritz the cat"), de llevar el universo fantástico de Frazetta al cine. El resultado fue en 1983 la película "Tygra: hielo y fuego", realizada utilizando la técnica de la rotoscopia, es decir, con escenas filmadas en vivo y después dibujadas sobre el original (de hecho como la adaptación del libro de Tolkien, del que sólo se hizo la primera de las dos partes del proyecto). El guión de Tygra fue escrito por Gerry Conway y Roy Thomas, ambos notables guionistas de Conan, y el dibujante-diseñador de los fondos fue el reconocido James Gurney, el autor y artista de las novelas ilustradas Dinotopia. La película no tuvo el éxito deseado en su momento (Frazetta era coproductor, además de participar activamente en el proyecto) y además la crítica fue bastante dura con ella, especialmente en el argumento y ritmo de la película, a pesar de reconocer el impactante diseño visual. Pero, como suele ocurrir en ocasiones, la obra se ha convertido en un clásico de culto entre los seguidores de sus creadores y una referencia en la historia del cine de animación.

La influencia de la obra de Frank Frazetta es incuestionable: cine, publicidad, cómic ... Maestro de autores de diferentes generaciones y disciplinas artísticas, sus ilustraciones se pueden considerar parte fundamental del imaginario popular fantástico del siglo XX. Descanse en paz.


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